Para liberarse del agobio de las resoluciones de cada año

Un solo objetivo: dejar de lado todas las resoluciones astronómicas de año nuevo para permitir que emerja “EL deseo”, aquel que cuenta de verdad….

(Merci à Valéria Ramirez pour la traduction )

Para liberarse del agobio de las resoluciones de cada año

¿Pero qué de bueno, nuevo o interesante podría ocurrirnos en 2018 para concretizar (ahora sí) esas buenas resoluciones de cada inicio de año?

Mmm… la pregunta queda abierta. En lo que a mi concierne todo ha empezado con el pie izquierdo. Para 2018 me han deseado un año: bello, maravilloso, feliz, creativo, responsable, luminoso, bondadoso, bañado en alegría, brilloso… y claro, también lleno de salud. Me han deseado tantas cosas que es imposible intentar centrarse sin perder la cabeza. Pues bien, heme aquí al inicio del 2018 completamente desamparada. Con la mirada deslumbrada de tantos mensajes chispeantes y de frases eufóricas, con una ligera sensación de mareo. ¡Tantas cosas por hacer! ¡Tanta presión de todo lo bueno que me tendría que ocurrir!

Es así como en medio del agobio de resoluciones y parabienes de todas partes, he decidido, como toda buena practicante budista, de utilizar mi técnica preferida para resolver la cuestión. Tomarme mi tiempo, tomar aire, sentarme, respirar y dejar fluir todas estas ideas, pensamientos y agobios…

Silencio. Ohmm…

Con un solo objetivo: dejar de lado las resoluciones y los parabienes astronómicos de año nuevo para permitir que emerja “EL Deseo”, aquel que cuenta de verdad. Aquel capaz de reunificar nuestro pequeño mundo, de devolvernos la ilusión, ¡Incluso de reconciliar israelís y palestinos! (Reconozco que se trata de un proyecto faraónico, cuyo aspecto megalómano, pudo nacer de la fiebre que me mantuvo en cama durante estos días navideños)

Así después de algunas horas, la operación de “flujo de pensamientos” estaba terminada. A la cabeza de las soluciones, una nueva idea vio la luz, una idea resplandeciente y atractiva (por ello la larga introducción casi interminable que espero tendrán a bien perdonar

Les deseo un año 2018 marcado por la vida espiritual

Pema Chödron

Pema Chödron

Antes de llegar ahí, mi espíritu tuvo que acusar constancia de los excesos de esta época navideña. Se lamentó de la cantidad de alimento ingerido sin necesariamente necesitarlo. Mi espíritu contempló con pesar las toneladas de papel de regalo que se irá a reciclar y los arboles sacrificados para nada, o casi nada. Evalué el tiempo pasado a trabajar para pagar las mensualidades del carro o los regalos de Navidad que serán revendidos en internet. El tiempo que queda desde ahora y hasta las próximas vacaciones. O el tiempo que nos queda antes de dejar esta tierra y entregar nuestra alma (¿entregarla a quién, por cierto?)

Y así, después de lanzar un largo suspiro, mi espíritu levantó al fin la cabeza, escuchó mi corazón latir un poco más adentro, descifró el mensaje oculto y empezó a sonreír:

Porque detrás este mundo aparentemente absurdo, una vida espiritual cotidiana es posible. Se trata de una manera sutil, delicada y presente a lo largo de los días. Una forma de ser y estar conectados a la tierra, al universo y a las estrellas. Una manera de ver a los ojos, y de mirarlos verdaderamente. Una perspectiva que invita a sonreír al universo en lugar de hacerlo delante de los escaparates de los centros comerciales. Un conjunto de detalles, delicados, invisibles y sublimes que tienen la capacidad de cambiar el curso desenfrenado de la humanidad hacia su propia perdición.

Entonces, para 2018, nos deseo un año lleno de esta espiritualidad cotidiana. Un año lleno de sentido, en el que nos sintamos confortables, en el mismo lugar en el que ya nos encontramos.

 

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